La pepitoria es para mi un plato mágico y, por ello, lo encuentro muy apropiado para la Navidad. Es la expresión de la magia de la cocina. Con unos ingredientes básicos y accesibles, una receta sencilla y algunas dosis de paciencia y cariño, se consigue un plato sublime muy apropiado para estas fechas. La pepitoria consigue transformar una carne en principio poco apreciada y algo dura, si no se guisa bien (la de la gallina), en un manjar digno de una mesa de reyes.
Esta receta es un clásico navideño en casa. Entre otros clásicos castellanos, en las cenas familiares de Navidad no pueden faltar el cordero asado, el marisco (en sus muchas variedades, este es un clásico relativamente moderno), la lombarda (para mí no es Nochebuena si no hay un plato de lombarda en la mesa) y, claro, el pollo o la gallina en pepitoria. Claro que hay muchas otras recetas clásicas, depende de las zonas y las familias ¿Cuáles son vuestros clásicos familiares que no pueden faltar en la mesa de Navidad?
Ingredientes
- 1 Pollo de corral
- 1 Cebolla
- 100 grs de almendras sin tostar
- 2 yemas de huevo cocido
- 1/2 vaso de vino blanco
- Agua
- Aceite
- Sal
Nota: he visto otras recetas que incluyen azafrán o zanahorias. Esta es la receta familiar que hacemos en mi casa y como más nos gusta.
Preparación
1. Tendremos el pollo troceado. Lo salamos y, en aceite caliente, vamos dorando los trozos de pollo por ambos lados, para sellar la carne. Vamos reservando en una cazuela.
2. Machacamos las almendras en un mortero (o usando un robot de cocina). Vertemos sobre el pollo.
3. Freímos la cebolla en cascos. Para ello, cortamos la cebolla a la mitad y separamos cada una de las capas. Las freímos en el aceite teniendo cuidado de que no se nos quemen.
4. En un mortero, machacamos la cebolla frita hasta que quede una especie de papilla. Lo echamos sobre el pollo.
5. Añadimos medio vaso de vino blanco y el resto de agua, hasta cubrir el pollo.
6. Dejamos cocer. Cuando empiece a hervir, bajamos el fuego a medio/bajo, y dejamos cocinar hasta que el pollo esté lo suficientemente tierno (la carne debe desprenderse con facilidad del hueso). El tiempo dependerá de la carne. La gallina necesita más tiempo de cocción por ser una carne más dura y fibrosa que la del pollo. Lo ideal del guiso es hacerlo a fuego reducido, haciendo chup-chup, en una cocción en la que se mezclen bien todos los sabores. De pequeño, recuerdo que mi madre lo hacía en un puchero junto al fuego de la lumbre. Lo dejaba ahí toda una tarde entera, cociendo lentamente al calor de las brasas. Esa es la mejor manera de cocinar este plato.
7. Por último, trituramos las yemas de huevo cocidas y se las añadimos al guiso para que espese el caldo. Dejamos cocer un rato más y corregimos de sal si es necesario.
8. La pepitoria es de esos guisos que mejoran su sabor con el tiempo. Si se hace el día previo, estará mucho más rica que recién hecha.
Aprovecho esta entrada para hablar un poco de la trastienda del blog: de cómo preparo las recetas y las fotos
Las fotos de este pollo en pepitoria son fotos reales. Me explico. No es una receta cocinada para el blog unos días antes de Navidad con objeto de publicar una receta navideña a tiempo. Son fotos del año pasado, el día 31 de diciembre,en la cena de Nochevieja. Ni siquiera tenía el blog entonces. Han esperado en el disco del ordenador el tiempo necesario para ser publicadas. Las fotos de la preparación de la receta están hechas el mismo día 31 por la tarde. Las fotos del plato en la mesa no son fotos de ningún escenario navideño montado para el blog. Son fotos reales, de mi plato, de la mesa de Nochevieja, segundos después de haberme servido mi ración, mientras los demás ya están comiendo y yo haciendo unas fotos con las que captar el momento pero con las prisas de quien no quiere que se le enfríe el delicioso pollo.

Por lo general, pocas veces cocino algo específicamente para el blog. Siempre hay excepciones, no lo voy a negar, pero la gran mayoría de las recetas que publico las preparo para ocasiones reales y no soy mucho de montar escenarios. Alguno he montado, si, no lo negaré. Alguno montaré, también. Y cuando monto el escenario yo creo que se nota. De hecho publicaré una receta en breve hecha ex-profeso para el blog. Y no quiero que se me malinterprete. Me encantan esas fotos de bodegones y escenarios perfectamente montados, decorados e iluminados. Admiro la destreza de todos los blogueros que los hacen y me parecen una maravilla. Muchos con una calidad profesional que para sí quisieran muchos profesionales. Soy un ferviente seguidor de estos blogs. APROVECHO DESDE AQUÍ PARA FELICITARLES POR SU TRABAJO Y POR SUS MARAVILLOSOS BLOGS QUE MUCHOS SEGUIMOS CON AUTÉNTICA DEVOCIÓN.
Sin embargo, yo no tengo la paciencia suficiente para hacer puestas en escena ni la destreza para hacerlo igual de bien. Por eso, las fotos que se pueden ver en este blog son fotos de aquí te pillo y aquí te mato. Salvo los filtros que aplico con el Picasa, mis fotos suelen tener muy poco de trampa y cartón. Lo que se ve es lo que hay en la realidad. No suele haber una sábana o un tablero de madera que oculte lo que hay detrás.
Mi propósito al hacer el blog es compartir lo que hago, como lo hago, donde lo hago. El nombre del blog "Home Food Madrid" no es casual. Lo de Madrid es obvio, porque es donde vivo. Lo de Home Food surge porque el blog pretende ser un escaparate de comida hecha en casa, en la mía, en la de mi familia o en la de mis amigos (si se atreven). Por ello, en las fotos intento captar la esencia o el espíritu de esos momentos de cocina y de sentarse a la mesa. No sé si lo consigo, pero lo intento.
- Mientras saco las cosas de la nevera, las pongo en la encimera de la cocina, saco la cámara y ... fotos al canto.
- Me pongo a cocinar y, cuando me acuerdo, saco la cámara y unas cuántas fotos más para el blog.
- Y cuando el plato va a la mesa, es el momento crítico. No me gusta comerme la comida fría ni me gusta hacer esperar a la gente que me acompaña, así que hago unas cuantas fotos rápidas mientras digo: "Por favor, comed, comed. No me esperéis mientras hago un par de fotos para el blog".
Alguna vez me ha pasado que he hecho fotos del proceso y, a la hora de hacer la foto final, se me olvida y ¡¡¡¡¡¡ me acuerdo cuando ya solo queda la mitad de la comida en el plato!!!!
Tengo una cámara reflex, pero apenas sé usar unas pocas opciones. Lo reconozco. Soy una calamidad. No sé hacer fotos, ni dispongo de la mejor luz ni los suficientes conocimientos técnicos. Pero tengo un truco: hago muchas fotos, que alguna se podrá siempre aprovechar, y utilizo los retoques fotográficos que me gustan para darles un toque distinto. No pretendo hacer unas fotos profesionales, porque no sé hacerlo. Pero intento que sean atractivas y capten el espíritu de mi cocina y de mi mesa.