miércoles, 28 de enero de 2015

EL ORIGEN DE MASTERCHEF Y MASTERCHEF JUNIOR

Lo cierto es que MasterChef es más viejo que algunos de sus concursantes más jóvenes. Y no me refiero a los niños, sino a los de la versión adulta. Aunque nos parezca un formato novedoso y creamos que el éxito de este tipo de programas es consecuencia del boom mediático que está viviendo el mundo de la cocina en los últimos tiempos (lo cual es verdad). En este 2015 el famoso programa de televisión cumple 25 añitosY Junior MasterChef (su versión infantil) no se queda atrás, pues han pasado ya 21 primaveras desde su primera edición, aquella en que los cocineros junior lucieron sus delantales en la pequeña pantalla.

¿Te pica la curiosidad y quieres saber más? Pues no te vayas y sigue leyendo.

Corría el año 1990. Para situarnos televisivamente, tiramos de Wikipedia y así refrescamos la memoria. En TVE aún seguían emitiendo "Con las manos en la masa" (gran programa), que estuvo en antena hasta 1991. Karlos Arguiñanopor su parte, aún no había llegado a TVE, puesto que en 1990 se encontraba haciendo sus pinitos en ETB. Sin embargo, pronto ficharía por La Primera  (1991) para tomar el relevo a Elena Santonja.

Y aunque se repita hasta la saciedad eso de que en las islas británicas se come mal y sea un tópico manido lo de la mala fama de su cocina (inmerecida, en mi opinión), resulta que en 1990 por aquellas tierras ya iban unos cuantos "villages" (o pueblos) por delante de nosotros en cuanto a programas culinarios se refiere (y aún nos siguen llevando unos cuantos de ventaja en el 2015). Hace justo 25 años a unos productores de la BBC se les ocurrió la idea de emitir un concurso de cocina, en el que los participantes eran cocineros amateurs que aspiraban a convertirse en chefs profesionales: así fue como nació MasterChef.

La ganadora de la primera edición de 1990 fue Joan Bunting, que preparó un menú con toques de inspiración manchega: Mejillones con ¿pistou?.
Joan Bunting
Izq: la ganadora del Master Chef 1990, Joan Bunting, posa con su premio. - Dcha: Joan Bunting y su menú ganador
La mecánica del concurso era un poco diferente a la actual. Y si vemos las fotos, parecer ser que la estética también.
Master Chef
Izq: El flamante ganador de 1996 con su trofeo. - Dcha sup: Las cocinas de Master Chef. - Dcha inf: Momento en que los jueces supervisan el trabajo de un concursante.
El concurso consistía en una serie de rondas regionales. En cada programa, tres concursantes tenían que elaborar un menú de alta cocina consistente en un entrante, un plato principal y un postre. Para ello contaban con un tiempo de dos horas y media y un presupuesto del que no debían pasarse. Eso sí, podían utilizar tantos ingredientes como quisieran e incluso les estaba permitido traerse algunos de casa.

A continuación podéis ir viendo un capítulo de 1996 (en 3 partes):




Por lo general, en cada programa había dos invitados especiales: un chef de reconocido prestigio y un famoso de la televisión. Mientras los cocineros sudaban la gota gorda preparando sus menús, el chef invitado y el presentador solían hablar con ellos, preguntándoles sobre lo que hacían, comentando, sugiriendo. ¿Os suena de algo? Después de hacer la "tourné" por los fogones, se hacían a un lado discretamente y el presentador le pedía al invitado que juzgara los menús de los concursantes. Así, por lo "bajini", no metían más presión a los pobres sufridores. Eran más educados que ahora. El programa de los 90 carecía del espíritu sensacionalista y las ganas de espectáculo que impera en la versión contemporánea, más en línea con el "reality show" que con un programa de cocina.

Lo que se lleva ahora es poner cara de perro y soltar a los aspirantes: "¿De verdad que vienes a la televisión para hacer esta porquería?". Eso sube un poquito la temperatura y la tensión del plató, que es lo que le gusta a la audiencia. Y si los concursantes rompen a llorar de los nervios, se gritan sutilezas a la yugular o se suben con un cuchillo en la boca mientras hacen el pino puente sobre la placa de inducción, mejor. Eso es bueno para el "share".



Una vez terminado el tiempo, el jurado (compuesto por los dos invitados más el presentador) probaba la comida y se retiraba a deliberar. Más o menos parecido a la versión actual pero sin los impertinencias del tipo "esta-porquería-no-se-la-come-ni-Golum" o "¿y-tú-te-llamas-cocinero-y-me-traes-esta-bazofia?". En los 90 todo era más "polite" (como dicen los ingleses), muy civilizado y muy correcto. Pero lo mejor de todo era ver a los aspirantes relajados, con una copa de vino en la mano mientras aguardaban el resultado de la votación, como quien espera en la barra a que le den mesa en un restaurante. ¡Cómo ha cambiado la televisión! ¡Ahora es todo tensión, nervios y bronca!

El ganador regional de cada programa accedía directamente a la semi-final, de donde salían los tres finalistas y, en última instancia, el Master Chef ganador de la temporada.


Tal fue el éxito del programa que los productores decidieron involucrar a los niños y sacaron la versión infantil: Junior Masterchef.

La primera edición para niños se emitió en 1994 y la ganó una jovencísima Kate Targett-Adams (Katie). Pasaron los años y Katie no hizo carrera en los fogones, pero hoy día es una famosa cantante de música folk.
master chef junior katie targett adams
Katie Targett-Adams con su gorro de Chef Junior en 1994 y con su arpa celta en la actualidad.
La versión Junior de Master Chef era un poco más indulgente con los pequeños cocineros y solo debían preparar dos platos (se eliminó el entrante). Tenían dos horas para preparar el menú y los platos eran tan elaborados como lo son en la edición actual. Los chef juniors de entonces también sabían dar lecciones de cocina a los adultos.

MasterChef estuvo en antena en la BBC desde 1990 hasta 2001 y Junior MasterChef se emitió de 1994 a 1999. Tras un parón de unos años, el formato se volvió a recuperar y se le dio un repaso para actualizarlo a los nuevos tiempos en los que la audiencia y el "share" son los que mandan. ¿El resultado? Lo disfrutamos hoy día en horario de máxima audiencia.

En la actualidad, hay cuatro versiones de Master Chef:

- MasterChef, el original;

- MasterChef, profesionales (que sería el equivalente a Top Chef);

- Junior MasterChef, el que todos conocemos;

- Celebrity MasterChef, en el que cocinan los famosos.

Así que mucho ojito, que cualquier día TVE compra los derechos y volvemos a los tiempos de "Con las manos en la masa" en que los famosos nos enseñaban a cocinar. Si al final va a resultar que Elena Santonja era una adelantada a su tiempo.

Para acabar, os dejo esta parodia de MasterChef de 1995:



viernes, 16 de enero de 2015

MUFFINS DE CALABAZA

Como se puede ver por la marca de agua de la foto, este post es compartido con mi otro blog: ChefJunior.com.es

-¿De qué son estos muffins? -me preguntó.
-¿Te gustan? -respondí, consciente de que ya me habían pillado. No estaba seguro de si mi contraataque era la mejor estrategia.
-He preguntado yo primero. -Mi adversaria no iba a claudicar con facilidad. Traía en la mano una muffin a medio comer-. ¿Qué llevan dentro? 
-Son de calabaza -me rendí.
-¡Lo sabía! -me replicó indignada.- ¡Me has engañado!
-Pero si yo no te he dicho que te los comas ¿Quién te ha mandado que lo hagas?
-Tu los has dejado a la vista para que los viera. Yo pensaba que eran de chocolate y he ido toda decidida a pegarle un buen bocado. -No parecía muy enfadada.- Pero tenía un sabor raro y enseguida me he dado cuenta de que no era de chocolate.
-Pero, ¿te ha gustado o no? -me moría de ganas por saberlo.
-Sí, están muy ricos -admitió al fin.- No son como los de chocolate, pero mola su sabor.
-Ves, si lo probaras todo, no te cerrarías tanto a comer verduras y otras cosas que no quieres probar. ¿Te gusta ahora la calabaza?
Imposible pillarla con la guardia en bajo. Rápido se rearmó y volvió a lanzar de nuevo su ofensiva:
-¿Y qué más les has puesto aparte de calabaza?
- Bueno, llevan uvas pasas...
-¡Puagh!
-...orejones...
-¡Jo!
-...y ciruelas pasas.
-Justo todo cosas que no me gustan. ¡Cómo te has pasado esta vez!
Pero se fue igual que vino. En la mano llevaba la muffin y mientras cruzaba la puerta de la cocina, se metió un nuevo trozo de muffin de calabaza en la boca.
muffins de calabaza 3
Ingredientes
- Mantequilla a temperatura ambiente: 115 grs.
-  Azúcar moreno: 150 grs
- Huevo: 1
- Calabaza hervida: 225 grs.
- Harina: 225 grs
- Sal: 1/4 cucharada de café
- Levadura química: 1 cucharada de café
- Canela en polvo: 1,5 cucharada de café.
- Nuez moscada molida: 1 cucharada de café.
- Vainilla esencia: 1 cucharada de café.
- Uvas pasas: 30 grs.
- Ciruelas pasas: 30 grs.
- Orejones: 30 grs.
muffins de calabaza 1
Receta
1. Se hierve la calabaza.
2. Una vez cocida, se tritura.
3. Se mezclan las pasas, los orejones y las ciruelas. Se tritura.
4. Se amasa la mantequilla junto con el azúcar moreno. Es muy importante que la mantequilla se encuentre a temperatura ambiente para poderla trabajar.
5. Se añade el huevo y la calabaza. Se sigue amasando.
6. Se incorporan el resto de los ingredientes y se termina de mezclar.muffins de calabaza 2
7. El horno ha de estar precalentado a 200ºC.
8. Se rellenan los molde con la masa y se hornea durante 12-15 minutos aproximadamente.
9. Se saca del horno y se deja enfriar.
muffins de calabaza

Este post también lo podéis leer en: Chefjunior.com.es

viernes, 9 de enero de 2015

ENTREVISTA CON BLANCA FERRÁNDEZ, AUTORA DE LIBROS DE COCINA - HABLAMOS DE COCINA PARA NIÑOS



Blanca Ferrández del Cacho es amiga, autora de varios libros de recetas y experta en cocina sana y equilibrada. Por eso, cuando hice la presentación oficial de mi libro a través de las redes (en la página oficial de Facebook de Chef Junior), la invité y estuvimos charlando sobre algunos temas muy interesantes, tales como:
- Libros de cocina.
Nutrición: la importancia de la cocina tradicional en el mantenimiento de una dieta sana.
Cocina para niños y de cómo haciéndoles partícipes en la elaboración de la comida contribuimos a enseñarles los hábitos de una alimentación saludable.
- Y por supuesto, también hablamos un poquito sobre mi libro: Chef Junior y el libro de las recetas con cuento.

Para aquellos de vosotros interesados en libros de recetas sanas y fáciles de preparar (de esas que se pueden hacer con lo que tenemos en la nevera), os recomiendo estos dos libros de Blanca Ferrández:
COCINA AL VAPORPIERDE PESO GANA VIDA


















Por último, no quiero olvidarme y dar las gracias a Paradis Madrid, que tan amablemente participó en la fiesta de presentación del libro. Si algún día os acercáis a comer por allí, decid que vais de mi parte. Os atenderán a las mil maravillas.
Paradis Madrid está en la calle Marqués de Cubas, 14 (Madrid) Telf: 91 4297303

Esta es una entrada compartida con mi otro blog: ChefJunior.com.es, que os invito a visitar.

jueves, 8 de enero de 2015

ZUMO DE APIO, ESPINACAS Y MANZANA



Ha llegado el mes de enero y con él las rebajas. Hay que rebajar kilos. Que si el turrón, que si el roscón, el polvorón. Tanto dulce acabado en ON ha hecho que nos pongamos fondONes. O fondONas.

Y si días atrás todos los blogs parecían tirar la casa por la ventana con exuberantes recetas navideñas, ahora la mayoría nos hemos puesto a dieta y nos ponemos un poco verdes. Verdes en el buen sentido, claro.

Para los que hayamos cogido algo de peso estos días (aquí me incluyo), no nos viene mal hacer un poquito de dieta depurativa (un poco ojo, que no hay que pasarse tres pueblos con lo de las dietas). Así que me he preparado este zumo de apio, depurativo, desintoxicante, pero también nutritivo, lleno de vitaminas y de antioxidantes. Sanísimo, vamos.


Yo, por ejemplo, lo tomo como el sustitutivo de una ensalada:

- Para comer: podemos tomarnos una pechuga de pollo a la plancha, este zumo y un poco de fruta.
- Para cenar: un huevo pasado por agua y un vaso de este zumo.
- En el desayuno: nos dará gran energía para afrontar la mañana, junto con un yogur desnatado y un té o café.
- Como merienda: mucho más sano que ese donut de chocolate.



Ingredientes
- 1 Manzana
- 1 Rama de apio
- 1 Tazón o un bol de espinacas frescas
- 1 Pepino
- 1 Ramillete de brócoli
- 2 Cebolletas tiernas
- Sal y pimienta al gusto

Preparación
1. Se pelan y se lavan los vegetales. Al apio es importante quitarle las hebras con un pelador.
2. Se trocean y se añaden al baso del robot de cocina.
3. Añadimos tres vasos de agua.
4. Trituramos a máxima velocidad durante unos minutos. Tiene que quedar bien licuado.
5. Salpimentamos al gusto
6. Servimos.




lunes, 5 de enero de 2015

RECETA DE FANTASÍA: EN LA COCINA DE PETER PAN



“La segunda a la derecha, y luego todo seguido hasta la mañana”.
Hoy es 5 de enero, noche de magia, ilusión y fantasía. Y mientras toda España está comiendo roscón y preparando la comida para los camellos, yo quiero recordar aquí un libro que, aunque no todos han leído, sí que todo el mundo conoce, aunque solo sea por las películas. Es una de esas historias que ya pertenecen al imaginario colectivo: Peter Pan.



En un día así, me apetece ir hasta el País de Nunca Jamás y meterme en la cocina de Peter Pan. Y de allí me he traído unos platos extraordinarios, sabrosísimos, que a todo el mundo  gustan, porque son nuestros preferidos, recetas cuyo ingrediente principal es la fantasía y una pizca de magia.






Porque aunque no lo creamos, la cocina es tan importante en nuestras vidas que está presente en muchísimos libros. Incluso en los que menos sospechamos, como en este extracto sacado de Peter Pan:

“Puedo aseguraros que la cocina la tenía (a Wendy) con las narices pegadas a las cazuelas. Sus principales alimentos consistían en frutos del árbol del pan, boniatos, cocos, cerdo cocido, mameyes, rollos de tapa y plátanos, todo ello remojado con zumo de poepoe en calabazas;pero nunca se sabía  si iban a tomar una comida real o simplemente una comida de fantasía: todo dependía del humor de Peter, que podía comer, comer realmente si eso formaba parte del juego, pero era incapaz de atiborrarse sólo por el placer de comer, que es lo que gusta a la mayoría de los niños más que cualquier otra cosa; lo siguiente que más les gusta es hablar de ello. Hacer que comía era para él tan real que, durante una comida falsa, se podía ver cómo se hinchaba. Era desde luego molesto, pero estaban obligados a seguirle la corriente; si le podías demostrar que estabas quedándote demasiado delgado para tu árbol, te permitía atiborrarte”.

¿Quién no ha jugado de pequeño alguna vez a comer de mentira? ¿O a cocinar comida imaginaria? Ningún destino hay más sabroso que aquel al que nuestra imaginación nos lleve. Eso lo sabían muy bien Peter Pan y los niños perdidos, que se daban grandes banquetes con suculentas porciones de un maravilloso ingrediente: la fantasía. Si no tenéis en casa, no vale que bajéis al super a comprarla. No la encontraréis. La fantasía o se tiene en casa o no se tiene. Y si en los tarros de la alacena, entre los tapers de la nevera o debajo de las patatas, no tenéis una sola pizca de ella, no os preocupéis.

Conseguir un poco de este ingrediente es tan fácil como desearlo.

Receta para un plato de fantasía

1. Cierra los ojos.
2. Desea con todas tus fuerzas, no tengas miedo.
3. Pide que la fantasía venga a ti, y allí entre tus manos la encontrarás: fresca y recién cogida fantasía, llena de aromas mágicos, la mejor que puedas utilizar en tu cocina.



Y ya puedes hacer como Peter Pan y los niños perdidos: pégate un buen banquete imaginario. Es fácil de preparar, sano, barato y... lo mejor, es que no engorda.

(Este es un post compartido con mi otro blog: www.chefjunior.com.es/blog/, que os invito a visitar)

viernes, 2 de enero de 2015

ENSALADA DE LECHUGUINI Y RESEÑA DE CHEF JUNIOR



Estos están siendo días en los que, quien más, quien menos, todos estamos cogiendo algún kilo que no nos corresponde. Es muy duro resistirse a picar algo de la bandeja del turrón, o tomar un trozo de más de ese roscón por el que tanto hemos esperado, o a... (en estos puntos suspensivos no hay espacio suficiente para todos los excesos de estos días).

A partir del día 7 toca ponerse a dieta y empezar a comer mucha lechuga. Yo tengo un conocido, el mago Lechuguini, que se alimentaba a base de ensaladas, y por eso estaba más delgado que una sílfide, el tío. Al principio lo hacía porque no le quedaba más remedio, pero luego, su trabajo se lo requería:


"La gran ilusión del mago Lechuguini" y su receta de "Ensalada de Lechuga y Tomate" es uno de los cuentos que incluyo en mi libro de recetas y cuentos para niños "Chef Junior". Además, Lechuguini desvela un gran truco para hacer una ensalada perfecta, pero como es un truco de magia, yo no lo puedo desvelar aquí.

Para la receta necesitamos:

- Lechuga
- Tomate
- Aceite
- Vinagre
- Sal

No estoy autorizado por Lechuguini a desvelar el modo de preparación de esta ensalada. Aunque es muy sencilla y por los ingredientes parece fácil de hacer, me es imposible aquí revelar el truco (si no quiero que me conviertan en conejo).



Quiero aprovechar para darle las gracias a Concha Bernand, del Blog Cocina y Aficionespor la fantástica y estupendística reseña del libro. Es tan entusiasta que hasta yo mismo he sentido unas ganas irrefrenables de comprar mi propio libro (de hecho, ya me he metido en la página de Amazon y estoy casi a un click de ello):




Si aún no conocéis mi otra página web, Chef Junior, os invito a hacerlo pinchando aquí:






martes, 30 de diciembre de 2014

IDEA PARA LAS 12 UVAS DE FIN DE AÑO


Termina un año y comienza otro. Si queréis darle un toque especial y festivo a este momento (si es que las doce campanadas pueden ser aún más festivas de lo que ya son de por sí), aquí traigo una idea de presentación de las uvas de la suerte que se puede hacer con niños.

(Este post también lo podréis ver en www.chefjunior.com.es/blog/):


Esta idea surge de unos ornamentos navideños suecos con forma de corazón, que lo mismo habéis  visto alguna vez en Ikea. Este es un vídeo de cómo hacerlos con tela de fieltro (en inglés):



Yo los he adaptado para que se puedan usar como envoltorio/recipiente para 12 hermosas uvas de la suerte. Para ello, he hecho uso de cartulinas de colores y he ampliado las dimensiones del corazón - es que yo tengo un corazón muy grande ;) -

Necesitamos:

- Cartulinas de colores (estaría bien que contásemos con alguna dorada o plateada, para darle un toque más festivo)
- Tijeras
- Regla
- Papel transparente de envolver regalos
- Cinta o cordel para atar

Pasos:

1. Cortar la cartulina en rectángulos alargados. Mi consejo es cortar un rectángulo en el que el lado más largo sea 3 veces el tamaño del pequeño. Por ejemplo, las dimensiones de mi enorme corazón son:

12 x 36 cm

En esta caso lo he hecho muy grande para que me quepan las 12 uvas, que tienen un tamaño hermosote (ya veremos a ver qué tal caben en la boca, si no nos atragantamos).

Pero también se pueden hacer medidas más pequeñas:

10 x 30 cm
8 x 24 cm
6 x 18 cm
5 x 15 cm

2. Los corazones se pueden hacer de varias tiras. En el de la foto principal yo lo he hecho de 2 tiras, que da 4 cuadrados. También se puede hacer de 3 tiras, que da a un corazón de 9 cuadrados. Mi consejo: empezar por el de 4 cuadrados, es más sencillo de hacer (especialmente si lo estamos haciendo con los niños) y nos sirve para ir practicando. Cuando hayamos conseguido destreza, podemos ir a por el de 9 cuadrados (3 tiras). Para el de dos tiras haremos un corte en el medio del rectángulo y para el de tres tiras haremos dos cortes (como se ve en las fotos):



Para el que se atreva con el de 3 tiras, aquí tiene un resumen muy resumido de los pasos a seguir:



3. Entrelazamos los dos rectángulos de diferente color. Esta es la parte complicada del asunto. La forma de hacerlo es empezar entrelazando por arriba hacia abajo y de interior a exterior del corazón. Con tela de fieltro quizás resulte esta operación más sencilla que con la cartulina. Con la tela es más fácil hacer dobleces mientras que con el papel deberemos tener cuidado para no hacer arrugas que queden luego marcadas.

4. Rellenamos el corazón con 12 uvas. Sobra decir que son 12, ni 11 ni 13. Una forma sencilla de contar las uvas y no equivocarnos es ponerlas en 3 grupos de 4 (como en la foto). Así, de un vistazo, vemos que ni nos sobran ni nos faltan.


5. Envolvemos el corazón con papel transparente de regalo. Mucho cuidado al hacer esta operación, porque se nos puede deslizar alguna uva fuera del paquete, sin que nos demos cuenta, y entonces se nos irá al garete nuestro conteo meticuloso de las cantidades.


6. Cerramos el paquete con una cinta o cordel y lo atamos. Unos momentos antes de que suenen las campanadas, lo repartimos entre los invitados. Y ya que cada uno se las apañe con sus uvas. Nosotros hemos hecho nuestro trabajo.



7. Comerse las uvas. Aunque todos los años nos lo vuelven a explicar una y otra vez, una y otra vez, una y.... ¡Qué cansinos! ¿Aún queda alguien que no sepa que son los cuartos y qué las campanadas? Consejo: acordaos lo que paso en el año 89 con el lío de los cuartos y las campanadas. No os equivoquéis. Y si no, tampoco pasa nada. Trae buena suerte equivocarse al tomarse las doce uvas.


¡Feliz Año 2015!