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miércoles, 5 de noviembre de 2014

MERMELADA DE MEMBRILLO AL CAFÉ






Por fin ha llegado el otoño, esa época del año en que llueve y se caen las hojas y que rima con palabras tales como ñoño, moño, bisoño, madroño, carroño, enroño, entoño, gazmoño, lodoño, retoño, morroño y sí, con esa palabra que empieza por "co" en que muchos estarán pensando: el coloño.

Para quien no lo sepa, el coloño es un cesto como el de la foto:

Coloño

Y con un cesto como este se pueden ir a recoger membrillos para hacer la receta de este post (Dios mío, esto me ha quedado que parece una tarjetita del Un dos tres. Solo me falta escribir: "hasta aquí puedo leer").


Cuando me puse a hacer mermelada de membrillo, busqué en la blogsfera y en la web, y encontré en varios sitios una receta de mermelada de membrillo al café. "¿Qué es esto?", me pregunté. A mí me gusta por las mañanas tomar una tostada de mermelada de membrillo con un café con leche, y está muy bueno. ¿Pero mermelada con café ya incorporado?. Era algo que nunca había visto. Y lo tenía que probar, porque es una solución que te puede ahorrar mucho tiempo cuando te has quedado dormido por la mañana y tienes que salir corriendo de casa. ¡Te tomas la tostada con el café ya dentro! ¡Dos en uno! ¡Qué práctico!



Ahora ya en serio, incluyo a continuación las dos recetas: la de mermelada de membrillo normal y la que incluye café. La verdad es que no hay excesiva diferencia a la hora de elaborarla. A pesar de que lo del café pueda sonar extraño, reconozco que potencia el sabor del membrillo y hace de ella una mermelada aún mucho más suculenta. A café, lo que se dice a café no sabe mucho (quizás un retrogusto si te fijas), pero imagino que debe actualizar como algún catalizador de sabores o algo parecido. Por lo menos a mí, la versión con café me resulta mucho más sabrosa.

Y he de admitir que no. Que el café incorporado en la mermelada no tiene los mismos efectos para el despertar que una buena taza de café mañanero.



Receta de mermelada de membrillo
(salen 3 tarros)

1 kg. de membrillo (limpio)
600 grs. de azúcar blanca

1. Se limpia, se trocea y se quitan las pepitas al membrillo (no es necesario pelarlo).
2. Cubrimos el membrillo con agua y lo cocemos hasta que esté blando.
3. Se escurre el agua de la cocción y el membrillo se tritura hasta que tenga consistencia de  papilla.
4. Se añade el azúcar y el limón y se cuece a fuego medio durante 15 minutos, sin dejar de remover para que no se pegue al fondo.
5. Mientras tanto, habremos esterilizado los frascos de conserva. Para ello, los frascos primero se lavan bien con agua y jabón. Luego, en una cacerola grande con agua, se hierven al baño maría durante unos 30 minutos (las tapas también).
6. Rellenamos los botes con la mermelada y se cierran herméticamente. A partir de aquí, he visto que existen dos métodos para hacer el vacío:
a) Se dejan boca abajo hasta que se enfríen o;
b) Se cuecen al baño maría una vez bien tapados durante unos 30 minutos.



Receta de mermelada de membrillo al café
(salen 3 tarros)

1 kg. de membrillo (limpio)
600 grs. de azúcar blanca
1 taza de café fuerte
Zumo de 1 limón


1. Se limpia, se trocea y se quitan las pepitas al membrillo (no es necesario pelarlo).
2. Cubrimos el membrillo con agua y lo cocemos hasta que esté blando.
3. Se escurre el agua de la cocción y el membrillo se tritura hasta que tenga consistencia de  papilla.
4. Se añade el azúcar y el limón y se cuece a fuego medio durante 10 minutos, sin dejar de remover para que no se pegue.
5. Se añade el café y se cuece durante otros 5 minutos más.
6. Mientras tanto, habremos esterilizado los frascos de conserva. Para ello, los frascos primero se lavan bien con agua y jabón. Luego, en una cacerola grande con agua, se hierven al baño maría durante unos 30 minutos (las tapas también).
7. Rellenamos los botes con la mermelada y se cierran herméticamente. A partir de aquí, he visto que existen dos métodos para hacer el vacío:
a) Se dejan boca abajo hasta que se enfríen o;
b) Se cuecen al baño maría una vez bien tapados durante unos 30 minutos.

martes, 18 de diciembre de 2012

ENSALADA DULCE DE GRANADA CON VINO TINTO - CÓMO PELAR UNA GRANADA


Esta es una de esas tradiciones familiares que nunca faltan en la Nochebuena. Mi padre recuerda cuando lo preparaba mi abuelo, yo recuerdo cómo lo preparaba mi padre cuando yo era un niño, y ahora soy yo el que lo prepara cada Nochebuena mientras mi padre se escabulle de la tediosa labor de pelar las granadas.

Es una de esas tradiciones que pasan de padres a hijos.

A pesar de su contenido alcohólico, yo recuerdo tomar este postre desde que tengo uso de razón. No creo haberme emborrachado con él cuando era niño (¿a lo mejor es que me cogí tal cogorza que no me acuerdo?) ni haberme convertido en un alcohólico a causa de ello. Hoy día, con lo complicado que está el asunto, creo que mis padres se habrían arriesgado a perder la patria potestad sobre mí por inducirme al consumo de alcohol.  Pero aquí estoy, después de 30 años, sano y sin problemas con el alcohol (bebo muy moderadamente).

Y es que la sociedad con ciertos temas de la corrección política, o se pasa o no llega. No sabemos nunca encontrar el término medio de las cosas. Pero voy a evitar meterme en temas polémicos, que estamos en Navidad.

Mi opinión es que no se debería dejar de preparar esta receta por culpa de los niños. Siempre es posible hacerla un poco más rebajada de vino (añadiendo más proporción de agua o más zumo de naranja) o echarles menos líquido a ellos. 



Ingredientes

- 1 Kilo de granadas.
- 1 Vaso de vino tinto
- 1 Vaso de zumo de naranja natural
- 1/2 Vaso de agua
- 3 ó 4 Cucharadas soperas de azúcar






Preparación
1. Pelamos las granadas y ponemos todos los granos en un bol o ensaladera lo bastante grande.
2. En medio vaso de agua, diluimos el azúcar. La medida del azúcar es orientativa pues habrá a quien le guste más dulce y a quién le guste menos. Yo particularmente, suelo poner más azúcar, pero he optado por indicar una cantidad menor en la receta. Así se puede rectificar.
3. Vertemos el vaso de agua con azúcar sobre la granada.
4. Añadimos el vino.
5. Añadimos el zumo de naranja.
6. Removemos todo bien y probamos de azúcar, por si hubiera que añadir más a nuestro gusto.
7. Conservamos en la nevera hasta la hora de servir.

Este postre está mucho más rico si lo preparamos con antelación en la víspera, ya que se habrán mezclado bien los sabores.

Por cierto, al hilo lo que comentaba en mi último post, habréis podido observar que en esta ocasión he roto mis reglas sobre el tema de las fotos (que para eso están, para saltárselas cuando a uno le da la gana). Esta es una receta que he preparado específicamente para ser publicada en el blog y me he montado mi pequeño escenario fotográfico (como habéis podido apreciar). Así que he tenido ensalada de granada para cenar varios días de la semana.

Cómo pelar las granadas

He decidido incluir un resumen de las diferentes formas que yo conozco (puede que existan más que se me hayan escapado).

Hay varias formas de pelar una granada:

1. El método tradicional. 

Que es el mío. He de reconocer que hasta ahora vengo usando el método clásico, consistente en ir desgranándola pacientemente a mano. Es un poco tedio pero le encuentro sus ventajas a este método:

- Controlo los pellejos que se caen con la fruta
- Me relaja. Personalmente, es una forma estupenda que tengo de relajarme la tarde del día 24 (siempre que esté lo demás bajo control, claro). 

2. El método de la cuchara. 

Yo no lo conocía hasta que me lo enseñó un amigo. Es rápido y fácil, pero tiene unos inconvenientes que a mi no me acaban de convencer:

- Se caen todos los pellejos con la fruta y luego hay que estar rebuscándolos entre los granos.
- Hay que utilizar un recipiente lo bastante hondo para que no salten los granos fuera (y aún así, a mi me saltan, pues soy bastante patoso).

Aquí os dejo un link de un vídeo que utiliza este método: 



3. El método del agua. 

Totalmente nuevo para mí. Aún no lo he usado pero tengo ganas de probarlo. A mi me parece un tanto húmedo y no sé si acabaré empapado.

Os dejo aquí este vídeo demostrativo de este curioso método:

 




lunes, 24 de septiembre de 2012

HARINAOS DE UVA TINTA



Si hay alguna receta en este mundo capaz de anunciar que por fin ha llegado el otoño, para mí no hay duda alguna: esa es la receta de los "harinaos". No, no me he vuelto loco. Ya sé que en Madrid nadie ha escuchado nunca hablar de ellos y que en las pastelerías de la capital el otoño dulce no llega hasta que empiezan a vender los buñuelos de viento. Probablemente tampoco los conozcan en otras zonas de España. Eso no lo sé.


Lo que sé es que el "harinao" es un dulce íntimamente ligado a la vendimia, pues se hace con uvas (al menos este de aquí). Y la vendimia, en Mondéjar, un pueblo de la Alcarria donde tuve la fortuna de crecer, llega siempre tras las fiestas de septiembre. Aunque a alguno les parezca mentira, en la Alcarria también se hace vino aparte de miel.

Esta receta esta hecha con uva tinta, concretamente con la variedad tempranillo, pero también admite relleno de otras frutas. Mucha gente, por ejemplo, los rellena de manzana el resto del año. Se me ocurre también que con arándanos quedarían estupendos y estéticamente serían muy parecidos a estos de uva.

Espero que l@s que no conozcáis esta receta os animéis a probarla.




La receta que explico a continuación es la receta de mi madre.

Ingredientes


- Harina - 1 kilo y cuarto
- Levadura fresca - 50 grs. aprox.
- Aceite de oliva suave - 1 vaso
- Azúcar - 1 vaso
- Leche - 1 vaso
- Anís cocido - 1 vaso
- 3 Huevos
- Rayadura de limón
- Una pizca de sal
- Uvas tintas desgranadas - variedad "tempranillo"




Preparación

Elaboración de la masa:

1. Infusionar una cucharada de anís en grano en agua hirviendo.
2. Mezclar todos los ingredientes secos (harina, levadura, azúcar, sal, rayadura de limón) y le vamos añadiendo los ingredientes húmedos (huevos, leche, aceite y el vaso de anís infusionado). En relación con el anís, se puede optar por colar la infusión o no. Personalmente, yo no lo cuelo para que se noten los granos de anís.
3. Amasar hasta obtener una masa blanda pero compacta.
4. Tapar la masa con un paño limpio y dejar que repose para que fermente, hasta que haya doblado su tamaño.
5. Lavar las uvas y desgranar los racimos. Espolvorear las uvas con harina.

jueves, 26 de julio de 2012

TIRAMISÚ





El tiramisú es mi postre favorito y aún me pregunto como pude vivir tantos años ignorante de su existencia. Afortunadamente, mi primer contacto con el tiramisú fue en Italia, en  un restaurante tradicional, por lo que el nivel del postre que probé era bastante alto y mi primera experiencia fue inolvidable.

Pasados los años, el tiramisú se ha convertido para mi en ese plato que siempre pido cada vez que lo veo en la carta de un restaurante, solo para comprobar  "cómo lo hacen, a ver si está como el que preparo yo". Tengo que aprender a quitarme esta manía, porque la mayor parte de las veces acabo siendo víctima de un tiramisú que no da la talla o que, simplemente, no es casero. Pero hay ocasiones, en que me llega a la mesa un tiramisú sublime, "¡mejor incluso que el que yo preparo!". Solo por esos momentos, pienso, merece la  pena jugar a esta ruleta rusa del tiramisú.

Recetas de tiramisú, del tradicional, he visto muchas. No sé si existirá la receta perfecta, pero creo que con este postre pasa algo similar como con la tortilla de patata: que a unos les gusta bien cuajada, a otros menos, con cebolla, sin ella, fría, caliente, etc. etc.

Esta receta que publico hoy ha estado durmiendo en un cuaderno durante muchos años. La apunté hace tiempo de un programa de Canal Cocina. Era de un cocinero italiano llamado Fabio Morezzi, creo. Y como tantas recetas de la vida, de las que tomas nota para probarlas algún día, allí se quedó olvidada, en una esquina del cuaderno. Hasta que hace poco me encontré de nuevo con ella y decidí darle una oportunidad. Yo siempre había preparado el tiramisú de otra forma, pero ya era hora de cambiar y probar algo nuevo.

No exagero si digo que a esta receta de tiramisú la tuve castigada al ostracismo por lo menos durante 8 años. Y es que la vida se pasa tan rápido y queremos hacer tantas cosas, que se nos va en un suspiro sin apenas darnos cuenta.

Ahora, la espera mereció la pena. Os dejo con ella.





Ingredientes (10 raciones)

- 4 Huevos enteros
- 1 Paquetes de bizcochos de soletilla
- 300 ml de nata líquida
- 3 vasos de café
- 1 copita de amaretto
- 175 grs de azúcar
- 350 grs de queso mascarpone
- Cacao en polvo
- Chocolate negro para rallar








Preparación

1. Montar muy bien los huevos (clara y yemas juntos) con el azúcar, hasta que empiece a blanquear y formar puntas.
2. Mientras, preparar el café y añadir el amaretto
3. Por otro lado, batir el queso mascarpone más la nata hasta que quede una crema untuosa
4. Mezclar con cariño las dos cremas (la de queso y la de los huevos montados). Hay que hacerlo con suavidad para que no se baje el huevo montado.
5. Montar el tiramisú en capas como cada uno tenga por costumbre. Yo lo hago de la siguiente manera:
- Mojo los bizcochos en el café y pongo una primera capa de bizcochos sobre la bandeja.
- Extiendo la mitad de la crema sobre los bizcochos.
- Pongo encima una segunda capa de bizcochos mojados en café.
- Extiendo por último el resto de la crema.
6. Para terminar, se espolvorea con cacao en polvo y un poquito de chocolate rallado.
7. Dejar enfriar en la nevera. El tiramisú está mucho mejor si se prepara la víspera antes.


miércoles, 18 de julio de 2012

TRIFLE AL LIMONCELLO CON BREVAS Y MASCARPONE


En la elaboración de este postre, olvidé añadir uno de los ingredientes indicado en la receta ¿Cuál será? ¿Alguien lo adivina?

Yo me dí cuenta en cuanto lo probé.

La receta original era con frambuesas, pero al no poder encontrarlas en la frutería, decidí cambiarlas por otra fruta de temporada que tenemos ahora en abundancia: las brevas.

Aparte de todo lo anterior, he de reconocer que se me fue la mano con el limoncello y quedó un postre muy alcohólico, muy apto para borrachos.



Ingredientes

- 6 naranjas o 1 vaso y medio de zumo de naranja.
- 150 ml de limoncello
- 200 gr de bizcochos de soletilla
- 500 grs de mascarpone
- 2 cucharadas de azúcar glacé
- 200 ml de leche
- 1 limón
- 2 cucharadas de azúcar avainillada
- Brevas (la receta original de Jamie Oliver es con frambuesas)
- Chocolate negro para rayar


Preparación

1. Se prepara un zumo con las naranjas.
2. Añadimos el limoncello al zumo. Mezclar bien y verter directamente en la fuente donde se va a preparar el trifle. Es importante probar la mezcla, no vaya a ser que te quede fuerte de limoncello, como me sucedió a mi.
3. Mojamos los bizcochos en el líquido de la bandeja. Pondremos una capa de bizcochos suficiente como para absorber todo el líquido.
3. En un bol, mezclamos el mascarpone, con el azúcar glacé y el azúcar avainillada.
4. Añadimos la leche y mezclamos bien.
4. Añadimos la raspadura del limón y el zumo del mismo limón a la mezcla del queso.
5. Removemos bien.
6. Extendemos la mezcla del queso sobre los bizcochos.
7. Cortamos las brevas en láminas y las disponemos sobre el queso (o utilizamos frambuesas como en la receta original de Jamie).
8. Rayamos unas raspaduras de chocolate negro sobre el trifle.
9. Guardamos en la nevera hasta el momento de servir.










miércoles, 13 de junio de 2012

TARTA GUINNESS DE CHOCOLATE




- También habrá algo de Irlanda -le comenté a mi amigo irlandés.
- ¿Y qué receta de Irlanda vas a hacer? - me preguntó extrañado de que hubiera decidido incluir algo irlandés en el menú.

La verdad es que la gastronomía irlandesa no es precisamente famosa por haber dado grandes platos al mundo.

- Voy a hacer el postre - le contesté.
- ¿Un postre irlandés? - mi amigo parecía contrariado por mi atrevimiento.

No estoy muy seguro de si esté plato es netamente irlandés o simplemente está inspirado en Irlanda. Pero encontré esta receta en el blog de Food and Cook y me pareció muy adecuada como la representante irlandesa de la cena.

Al fin y al cabo, si hay algo que todo el mundo conoce de Irlanda, es la cerveza Guinness.

Recomiendo encarecidamente probar este postre. Es muy fácil de hacer y el resultado es extraordinario. La presentación original es en forma de tarta. Pero a mi me pareció más propio imitar en un vasito el aspecto de una auténtica pinta de Guinness. 






Ingredientes

Para la masa del bizcocho

- 250 ml cerveza negra Guinness
- 250 gr. mantequilla (marca Kerrygold, que es irlandesa, así todo es mucho más irlandés)
- 75 gr. cacao en polvo
- 400 gr. azúcar
- 140 ml. de nata líquida para montar
- 2 huevos
- 1 cucharadita de azúcar avainillada (en la receta original se usa vainilla líquida)
- 250 gr. harina para repostería
- 2,5 cucharaditas de bicarbonato

Para el frosting (imitando la espuma blanca de la cerveza)

- 300 gr. queso tipo Philadelpia
- 150 gr. azúcar glacé
- 360 ml. nata líquida para montar





Preparación del bizcocho

1. Precalentamos el horno a 180 ºC
2. Ponemos a calentar la cerveza Guinness en un cazo, sin que llegue a hervir.
3. Añadimos la mantequilla en trozos a la cerveza caliente y removemos hasta que se mezcle todo bien.
4. Mezclamos en un bol la harina, el azúcar, el azúcar avainillada, el cacao y el bicarbonato
5. Batimos bien los huevos con la nata.
6. Añadimos la cerveza a los huevos y volvemos a batir hasta que quede bien mezclado.
7. Ahora incorporamos la harina con el azúcar y el cacao. Batimos de nuevo bien hasta que la masa esté bien mezclada.
8. En un molde forrado, vertemos la mezcla.
9. Y al horno durante 50 minutos aproximadamente a 180ºC (o hasta que le pinchemos y salga limpio el palito).



Preparación del frosting

Mientras tenemos el bizcocho en el horno, vamos preparando el frosting.

1. Montamos la nata.
2. Mezclamos el queso y el azúcar glacé en una batidora hasta que quede una textura suave.
3. Incorporamos la nata a la crema del queso. Mezclar suavemente hasta que queden los ingredientes bien integrados y quede una crema suave. Guardamos en la nevera hasta su utilización.




Preparación del postre

Después de sacar el bizocho del horno, haberlo desmoldado y dejado enfriar, se nos plantean dos posibles formas de presentar esta estupenda tarta:

1. La tradicional, en forma de tarta.

- El frosting lo esparcimos sobre el bizcocho solamente (no untamos los lados). El espesor del recubrimiento aproximadamente de un dedo. De esta forma se consigue una presentación espectacular de la tarta que recuerda mucho a la cerveza Guinness: el bizcocho negro como la cerveza y sobre él tenemos el frosting como si fuese la espuma densa y blanca de la cerveza. En este link de Food and Cook podéis ver esta forma de presentación.


2. La pinta de Guinnes, presentación en un vasito.

- Necesitamos un molde redondo, aproximadamente del mismo diámetro del vaso que vamos a utilizar.
- Con el molde, vamos cortando porciones redondas del bizcocho.
- Introducimos el bizcocho cortado en el vaso.
- Los recortes que nos vayan sobrando los podemos utilizar para rellenar los huecos que nos queden en los vasitos.
- Ayudándonos con una cuchara, vamos aplastando la parte superior, para que nos quede una superficie nivelada y lisa.
- Es importante dejar un espacio sin rellenar de 1 dedo de grosor. Esta será la parte de la espuma de la cerveza.
- Añadimos el frosting hasta rellenar el vaso.
- ¡¡¡¡¡ Y ya tenemos nuestra pequeña pinta de Guinness que se come con cuchara!!!!!